Placeholder text, please change

¿Queremos alumnos o estudiantes?

Alumno o estudiante son palabras sinónimas que utilizamos, cuando en realidad existen diferencias entre ambas palabras, la primera procede del latín “alumnus” que tiene un sentido de acción por aplicar los conocimientos y  en la antigua tendencia pedagógica se percibía a la persona solo como receptor pasivo. Y el estudiante procede del latín “studium” que significa afán y se observa a la persona motivada por aprender,  por aportar, permitiendo al docente que lo guie.

Como docentes podemos emplear uno u otro término indistintamente, pero en la práctica cotidiana, aunque los llamemos por costumbre “nuestros alumnos” tengamos en cuenta que necesitamos que se desarrollen como estudiantes, para triunfar en la vida.

Como maestros disfrutamos que los niños investiguen, exploren, sientan curiosidad, se arriesguen y encuentren que el conocimiento es un medio imprescindible para desarrollarse dentro de cualquier ámbito.

Paulo Coelho comenta que “Un niño puede enseñar tres cosas a un adulto: A ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea”.

Y por último comparto una frase del Robert S. Baden Powell sobre la educación “Las personas que aprovechan los conocimientos de la escuela para educarse a sí mismas, son las que triunfan”