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Gratificación inmediata: el obstáculo para conseguir estabilidad emocional.

Existen muchos factores del estilo de vida moderno que contribuyen a que los seres humanos cada vez nos volvamos menos tolerantes y más difíciles de complacer. 

 

Nos encontramos en medio de un ir y venir acelerado de información, nuestro sistema nervioso está expuesto a una sobre estimulación de todo tipo, por lo que nuestra atención se divide para poder captar todo lo que la tecnología y el mundo virtual nos ofrecen: experiencias que nos acostumbran a recibir lo que buscamos al instante y a tan solo un click de distancia. Obtener recompensas inmediatas es una experiencia que resulta tan placentera, que el mundo real puede empezar a parecer aburrido. 

 

Hemos normalizado vivir la rutina del día a día a toda velocidad, perdiendo la capacidad de procesar estímulos de menor intensidad y, por lo tanto, también la posibilidad de disfrutar del simple momento presente. Esto nos desconecta emocionalmente del mundo real y de su ritmo natural, nos vuelve impacientes e intolerantes. Esto, nos aleja cada vez más del bienestar emocional y del equilibrio mental.

 

El concepto de gratificación inmediata, se refiere al hecho de que las personas se acostumbren a obtener lo que quieren en el momento en el que lo deseen, privándose de la oportunidad de adquirir habilidades para lidiar con los problemas de la vida real, además de aprender a tomar decisiones que traigan un beneficio mayor a largo plazo en vez de un placer momentáneo.

 

Existen formas simples para formar esta capacidad en los niños durante el día a día:  

 

  • Hazlos esperar. No les des todo lo que piden inmediatamente y explícales que saber esperar trae más y mejores recompensas.
  • Enséñales que lo importante toma tiempo y esfuerzo.
  • Educa la habilidad de la paciencia.
  • Reflexiona con ellos acerca de las recompensas que valen realmente la pena: Por ejemplo, es mayor la recompensa al ahorrar para cumplir un objetivo significativo, que gastar para satisfacer un capricho o deseo inmediato.
  • Muéstrales que las recompensas no son solamente materiales, la satisfacción también viene de alcanzar metas y aprender cosas nuevas.
  • Sé un modelo para tus hijos y predica con el ejemplo.
  • Ayúdale a aprender a ser empático y a pensar en los demás buscando el bienestar común.
  • Instrúyelos para entender que hay tiempos para cada cosa, a disfrutar del presente y no querer acelerar los hechos.

 

La habilidad para retardar la gratificación, es la clave para la madurez emocional y la salud mental. Lograr retrasar la recompensa, es saber funcionar bajo estrés y presión a través de la autorregulación. 

 

Un niño que tiene lo que quiere en el momento en el que lo pide, está entrenando a su cerebro para evitar la frustración y será un adulto intolerante cuando no reciba lo que busca, pues a lo largo de su vida experimentará aún más frustración que alguien que se ha enfrentado a la necesidad de adaptarse, tener que esperar y lidiar con experiencias desagradables. 

 

En Baden Powell estamos comprometidos con formar niños y jóvenes sanos y felices a través de un sistema sólido de valores basados en el escultismo que los prepara para enfrentar al mundo real. 
 
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