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Las matemáticas en "La vuelta al mundo con Julio Verne"

La lectura es uno de los placeres más ricos y productivos. Al leer una novela o cuento, no sólo nos divertimos siguiendo a nuestros personajes y adentrándonos en la historia de los sucesos; también es posible aprender, conocer, reflexionar sobre el relato, las circunstancias, los hechos y los contextos.

Julio Verne fue un escritor, poeta y dramaturgo francés muy reconocido por sus novelas de aventuras con carácter científico. Su género literario fue la ciencia ficción.

Matemáticas

Recientemente leí su libro “La vuelta al mundo en 80 días”, que se publicó en el año 1872. Me sorprendí al pensar que desde entonces y, sin viajar gran cosa, Julio Verne fue capaz de escribir esta fantástica aventura.  Fue, a su vez, un lector incansable que supo documentarse bien para crear y escribir el viaje de Mr. Fogg por lugares fantásticos y regiones desconocidas.

Si bien la historia es simpática y divertida, hay infinidad de temas a rescatar que podemos discutir y que abordan mucho de los temas tediosos que a veces estudiamos en el colegio. Y es que cuando esos conceptos los aterrizamos en circunstancias reales o posibles, resulta atractivo analizarlos.

¿Sabías que en esta aventura están implícitos muchos temas de Geografía? Incluso la Matemática está presente en diversas situaciones. Basta tomar una actitud crítica para detectar lo interesante que es nuestro planeta.

Phileas Fogg, un inglés decidido y bastante peculiar, propone una apuesta. Dará la vuelta al mundo y demostrará que puede lograr esa aventura en tan solo 80 días.

Ubicándonos en la época, ¡eso resultaba imposible!

Mi intención con este artículo no es el contarte la historia. Te invito a leerla y descubrir las peripecias que este excéntrico personaje vivió para lograr su objetivo. Enfrentó experiencias curiosas y conoció personalidades diversas en su paso por diferentes países y, en todas ellas, es posible aprender muchísimo.

Vuelta al mundo

Actualmente existe la fortuna de contar con herramientas tecnológicas que nos permiten seguir su travesía y descubrir países, cordilleras, culturas, mares, etc.

Es incluso posible adentrarnos para entender las líneas imaginarias de la Tierra. ¿Sabes qué son los meridianos?, ¿ubicas el Meridiano de Greenwich?, ¿el meridiano cero? ¿Sabes por qué se le llama así? ¿Sabes cuál es el antimeridiano?

¿Ubicas el Ecuador?, ¿los paralelos de la Tierra?

Todo esto y más está implícito en el relato. Pero lo más increíble fue descubrir cómo fue su recorrido y las implicaciones matemáticas y geográficas que estos sucesos tuvieron para el desenlace de la historia.

Es posible discutir sobre diversos temas, tan solo dejaré en el aire tres preguntas:

¿Por qué cuando Phileas Fogg había recorrido exactamente la mitad del globo terrestre, de ochenta días disponibles, hasta el momento había empleado cincuenta y dos, y no le quedaban ya más que veintiocho? ¿No debería llevar cuarenta y faltarle otros cuarenta?

Picaporte, su valiente y leal sirviente, nunca modificó la hora en su reloj. Siempre viajó con la hora londinense. Obvio, en su trayecto, el tiempo marcado en su aparato, nunca coincidió con el tiempo del lugar visitado. Pero ¡qué alegría!, al cruzar el meridiano 180 la hora coincidió. ¿Realmente coincidió? ¿Hubo algo en el tiempo que Picaporte no contempló?

Finalmente, cuando nuestro simpático personaje llega a Londres después de su interesante periplo, una terrible tristeza lo embarga. ¿Sería posible explicar científicamente qué sucedió?, ¿cómo lo interpretó Phileas Fogg?

 

La novela me pareció maravillosa. Te invito a leerla en familia, comentarla y discutirla. Estoy segura que te sorprenderá y te alegrará mucho.

Actualmente necesitamos distracciones sanas que nos alimenten el espíritu, que nos hagan crecer y que nos permitan convivir.

¡Espero que leas la novela, la disfrutes y resuelvas mis enigmas!

¡Seguramente será divertido!

 

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