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Padres: Pensemos en nosotros, que somos los pilares de nuestros hijos.

¿Qué tanto pienso en mí como padre o ser humano?

¿Qué tanto pienso en mi?

Cuando pensamos en nosotros como padres o individuos, comúnmente tenemos una falsa expectativa de lo que creemos que se debe lograr, hacer y cumplir.  Aunque no tardamos en descubrir que esta autoexigencia produce estrés y se convierte en hábitos que alimentan la frustración.

Desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir, nuestra mente está llena de pensamientos que influyen en todas las decisiones que tomamos durante el día, estos van en direcciones diferentes y muchos de ellos pueden confundirnos. Para algunos de nosotros, existen diferentes estímulos a los que hay que enfrentarse, quedándonos sin aliento al correr y tratar de cumplir con lo que queremos lograr.

“Una mente ocupada es una mente vulnerable. Una mente lenta es una mente sana. Y una mente quieta es una mente divina”

Por lo tanto, al estar en calma gozamos de un estado mental que es diferente de todas las ocupaciones a las que estamos expuestos y entonces disciplinamos nuestra mente para darle claridad, donde no hay palabras, dudas ni miedos.

Experimentemos un ejemplo para lograrla:

 

  • Hacer 3 respiraciones profundas.
  • Concentrarse en el presente.
  • Observar lo que nos rodea en silencio.
  • Afirmar lo siguiente: “estaré en calma por un instante y mantendré mi paz.”

 

Actividades para el bienestar emocional:

Hay actividades sencillas que pueden ser de gran ayuda para trabajar en el bienestar emocional y que además pueden ser especialmente disfrutadas si les otorgamos valor, atención y pasión, teniendo en mente que se trata de tiempo de calidad para nosotros. Algunas propuestas para poner en práctica toda la semana:

  • Lunes: Toma un libro y acompáñalo con música de fondo.
  • Martes: Da una caminata de 20 minutos con atención plena en tu cuerpo, gozando de lo que puede brindarte cada uno de tus sentidos.
  • Miércoles: Haz una creación: utiliza tus manos para pintar, hornear un pastel o escribir.
  • Jueves: Practica un deporte o actividad que libere tensión acumulada.
  • Viernes: El día de no ponerle límite a los antojos, disfrutando de lo que más gusta.
  • Sábado: Disfrutar de una película acompañado de botanas.
  • Domingo: Día de estar en pijama, sin presión y con un ritmo lento.
 

  ¿Qué ayuda a mejorar el estado de ánimo?

Existen diversos estímulos recibidos del entorno que nos estresan y afectan el estado anímico, sin embargo, es importante reconocer que muchos de estos no se encuentran en nuestras manos, ya que lo único que está bajo nuestro control, somos nosotros. Para bajar el estrés o ansiedad podemos ubicar objetivos claros con metas a corto plazo que permitan reconocer infinidad de logros en un día, además de ser flexibles y darnos pausas para poder realizar cada objetivo. Sólo entonces podremos brindar la atención debida a cada uno de ellos y de esta forma mejorar el estado de ánimo eliminando expectativas y presiones.

Como padres estamos acostumbrados a colocar a nuestros hijos y familia antes que nosotros; sin embargo, resultaría positivo cambiar de perspectiva al estar atentos a lo que necesitamos y posteriormente poder generar beneficios a quienes nos rodean.

Esto será posible sólo si se atienden las necesidades básicas: descanso, alimento, necesidades orgánicas y tiempo de calidad.

Darnos atención es asegurar nuestro bienestar y el de quienes nos rodean, recuerda que la tranquilidad es invaluable.

 

“Solamente quédate tranquilo. No necesitarás ninguna regla más para que tu ejercicio del día de hoy te eleve por encima del pensamiento del mundo y libere tu visión de los ojos del cuerpo.  Solamente quédate tranquilo y escucha”.   - Gerald G. Jampolsky.

 

El área de Psicopedagogía del Colegio Baden Powell está contigo.

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